¡Volvieron los Clásicos! After Dark y el Viaje al Pasado Digital de tu Mac
Che, ¿te acordás de la época donde las computadoras tenían monitores de culo grande, esos que parecían televisores viejos? Bueno, en ese entonces, los salvapantallas no eran solo un adorno piola; ¡eran una necesidad! Y si hay uno que se llevó todos los aplausos, ese fue After Dark. Hoy, gracias a un proyecto de preservación alucinante llamado Afterglow, este ícono de los '90 está de vuelta, fresquito como recién salido del horno, para las Macs de hoy.
After Dark: Más que un Salvapantallas, un Fenómeno Cultural
En los años '90, los salvapantallas tenían una misión fundamental: evitar que las imágenes fijas "quemaran" la pantalla de los monitores CRT. Sí, así como suena. Si dejabas una imagen estática mucho tiempo, corría riesgo de que quedara una "fantasma" impresa para siempre. ¡Un garrón! Pero After Dark, desarrollado por la mítica Berkeley Systems, no solo cumplió esa función, sino que la elevó a un arte. Demostró que se podía ganar plata con software aparentemente simple, vendiendo millones de copias y convirtiéndose en un verdadero boom.
Era omnipresente. Si tenías una Mac en casa o en la oficina (y sí, después llegó a Windows también), era casi seguro que tu monitor, cuando estaba en pausa, te deleitaba con alguna de sus animaciones. Acá en Argentina, para muchos de nosotros, ver esas animaciones era parte de la experiencia en las primeras PCs que aparecían en las facultades, los cybers del barrio o las casas de algún amigo que ya tenía "la compu".
Los módulos de After Dark eran una galería de arte digital en miniatura. Algunos eran elegantes, otros surrealistas, muchos simplemente psicodélicos. ¿Quién no recuerda a las famosas "Flying Toasters" (Tostadoras Voladoras)? Esas tostadoras con alas que cruzaban la pantalla lanzando pedacitos de pan volando se convirtieron en un símbolo de la cultura pop digital. Pero había muchos más: los peces que nadaban lentamente, las estrellas que caían, las manchas de tinta que se expandían. Cada nueva versión de After Dark sumaba más módulos y la gente los compraba con entusiasmo. Incluso llegaron a hacer acuerdos de licencia con empresas gigantes como Paramount (para Star Trek), Disney, Marvel, Warner Bros y hasta Los Simpsons. ¡Imaginate ver a Homero flotando por tu pantalla! Era una locura y una de las características que lo hicieron tan exitoso y querido.
Afterglow: Un Viaje en el Tiempo con Tecnología de Punta (¡y de los '90!)
Ahora, viene lo más zarpado de todo. Este proyecto de resurrección, Afterglow, no es una recreación moderna de aquellos salvapantallas. ¡No, señor! Acá estamos hablando de un viaje directo al pasado porque ejecuta el código original de aquellos años mozos. Sí, ese código escrito para procesadores Motorola 68000, los cerebritos de las Macs de entonces, ahora corriendo en tu Mac M1 o M2 como si nada. Es como si hubieran metido una máquina del tiempo digital en tu computadora.
¿Cómo lo logran? Usan un emulador llamado Musashi. Para los que no están en la movida tech, un emulador es un programa que permite que una computadora actúe como si fuera otra, simulando su hardware y software. La magia de Afterglow es que hace esto sin necesidad de una ROM de Apple antigua ni de instalar una versión clásica y prehistórica de Mac OS. Es decir, te ahorrás todo el quilombo de configuraciones complejas; ¡funciona casi como un plug and play!
Por cuestiones de derechos de autor, los módulos originales (las tostadoras, los peces, etc.) no vienen incluidos directamente en Afterglow. Pero tranqui, no te vas a quedar con las ganas. La aplicación te facilita un montón la movida para importarlos desde imágenes de disco o, lo más cómodo, ¡directamente desde Internet Archive! Es una biblioteca digital gigante que guarda joyas de software antiguo, y Afterglow te permite bajarlos sin salir de la app. Es un golazo para los que amamos la historia de la computación. Eso sí, para disfrutar de esta maravilla, vas a necesitar macOS 15 o posterior.
Poniéndolo en Marcha: Tus Tostadoras al Viento en la Actualidad
Una vez que tenés Afterglow en tu máquina, instalarlo como salvapantallas nativo de macOS es una papa. Entrás al menú de Afterglow, vas a "Settings" y luego a "Screen Saver / Install". Después de eso, te dirigís a los "Ajustes del Sistema" de Apple (en "Fondo de Pantalla" / "Salvapantallas"), elegís "Otro" y ahí te va a aparecer Afterglow. Lo seleccionás y listo, ¡tus viejas tostadoras voladoras o peces nadando vuelven a la acción como si nunca se hubieran ido!
Pero no solo eso. Afterglow te da un montón de opciones para personalizar la experiencia. Podés elegir que las tostadoras o los peces de colores bailen por toda la pantalla, o quizás preferís un efecto CRT que imite la calidad de imagen de aquellos monitores viejos, ¡con sus líneas y todo! También podés cambiar el tamaño de los módulos, la velocidad de la animación, si querés sonido o no, y hasta la selección aleatoria para que cada vez que se active, te sorprenda con uno nuevo. Es una experiencia completamente configurable para que la nostalgia te pegue de la forma que más te guste.
¿Por Qué es Importante Esto, Che?
Este tipo de proyectos, como Afterglow, son un golazo por varios motivos. Primero, es una movida de preservación cultural digital. La tecnología avanza tan rápido que muchas veces nos olvidamos de dónde venimos, de los programas que marcaron una era y de los ingenieros y artistas que los crearon. Preservar este software es como mantener vivo un pedazo de nuestra historia digital, un archivo que nos permite entender mejor la evolución de la interfaz, el diseño y la programación.
Segundo, es un proyecto no comercial y gratuito. Detrás de Afterglow hay una comunidad de entusiastas que, por pura pasión, dedican su tiempo y conocimiento a que estas joyas no se pierdan. Es un recordatorio de que no todo en el mundo tech tiene que ser monetizado; a veces, la simple alegría de compartir y revivir algo especial es motivación suficiente. Eso sí, la parte de los derechos siempre es un tema delicado, así que a bancar a estos proyectos para que duren un montón.
Y claro, también está la parte de la nostalgia. Para los que peinamos canas (o ya no tenemos tanto pelo, je) y vimos estas tostadoras volar por primera vez en la "compu del profe" o en nuestro primer equipo, es como reencontrarse con un viejo amigo. Para las nuevas generaciones, es una ventana al pasado, una forma de ver cómo era el "arte digital" antes de los efectos 3D ultra-realistas y los metaversos. Es una prueba de que, a veces, la simpleza y la creatividad pura pueden ser tan impactantes como la tecnología más avanzada.
¡A Disfrutar las Tostadoras Voladoras!
En resumen, la vuelta de After Dark a nuestras Macs con Afterglow es mucho más que un simple salvapantallas. Es un pedazo de historia de la computación que revive, un homenaje a la creatividad de los '90 y un ejemplo de la pasión de la comunidad tech por preservar su legado. Si tenés una Mac con macOS 15 o posterior, no lo dudes ni un segundo. ¡Bajate Afterglow y preparate para un viaje en el tiempo donde las tostadoras voladoras son las protagonistas de tu pantalla! Es una experiencia que vale la pena vivir, o revivir.
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